Entrada

 

Vamos cantando al Señor:
El es nuestra alegría.

La luz de un nuevo día venció a la oscuridad, que brille en nuestras almas la luz de la verdad.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
 El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

El reino de los cielos se parece también  a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?

Ellos contestaron:
- Sí.
Él les dijo:
-Ya veis, un letrado que entiende del Reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.


                                           Palabra del Señor.

Lectura del  primer libro de los Reyes
3,5.7-12

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo:

- Pídeme lo que quieras.
Respondió Salomón:
- Tú trataste con misericordia a mi padre, tu
siervo David, porque caminó en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón; y fiel a esa misericordia, le diste un hijo que se sentase en su trono: es lo que sucede hoy.
Pues bien, Señor, Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?
Al señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello y Dios le dijo:
Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.

                                             Palabra de Dios

 

Andando por el camino, te tropezamos, Señor,
te hiciste el encontradizo, nos diste conversación
tenían tus palabras fuerza de vida y amor,
ponían esperanza y fuego en el corazón.

Te conocimos, Señor, al partir el pan,
tú nos conoces, Señor, al partir el pan.

Llegando a la encrucijada, tú proseguías, Señor;
te dimos nuestra posada, techo, comida y calor;
sentados como amigos a compartir el cenar,
allí te conocimos al repartirnos el pan.

Andando por los caminos tropezamos, Señor,
en todos los peregrinos que necesitan amor;
esclavos y oprimidos que buscan la libertad,
hambrientos, desvalidos, a quienes damos
el pan.
 

Cristo nos da la libertad,
Cristo nos da la salvación,
cristo nos da la esperanza,
Cristo nos da el amor.

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Señor, Dios nuestro,
qué admirable es tu nombre,
en toda la tierra.

 

Lectura de la carta del Apóstol  San Pablo a los Romanos 8, 28-30

 Hermanos:  Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio.

A los que había escogido, dios los predestinó a ser imagen de su Hijo para que él fuera el primogénito de muchos hermanos.
A los que predestinó los llamó; a los que llamó los justificó; a los que justificó los glorificó.
 
                                           Palabra de Dios.

Aleyuya, Aleluya,
      Aleluya.